jueves, 27 de abril de 2017

Volver, de Pedro Almodóvar

Desde sus inicios, primeros cortos cinematográficos y sobre todo Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón ( 1980), Pedro Almodóvar ha sido ese gran director de cine que hasta no hace muchos años, cada una de sus películas se convertía en un acontecimiento social y todo un festín de artículos y críticas especializadas en torno a un estilo cinematográfico muy personal, con temáticas cuyos personajes femeninos, de profunda caracterización psicológica, gracias a las intérpretes (y musas) que se han sucedido en la filmografía de este director, como Carmen Maura, Victoria Abril y Penélope Cruz, tenían la virtud de convertirse en heroínas trágicas del imaginario colectivo de todos/as los/as espectádores/as que acudían, de forma masiva, a las salas. Ciertamente, algo ha ocurrido en los últimos años que ha sumido en una suerte de decadencia a Almodóvar en una evidente falta de inspiración hasta el punto que su última y sin embargo muy notable Julieta (2016) ha pasado prácticamente desapercibida por las salas cinematográficas, lastrada posiblemente por fiascos como La piel que habito (2011) y sobre todo Los amantes pasajeros (2013), quizás no tanto comerciales como críticos. Pero antes de este último e irregular tramo de su filmografía, el director manchego fue capaz de construir y desarrollar todo un universo personal, película a película, surgido de la repercusión cultural de la movida madrileña y de los cambios sociales imparables que se sucedieron durante la transición española. Los espectadores llenaban las salas de cine, fascinados por la sublimación de lo soez y la exaltacion vitalista de todas esas minorías y grupos sociales hasta ese entonces invisibles en las pantallas de cine. Era el comienzo de un culto generalizado a Almodóvar, capaz de mezclar desgarros dramáticos, sainetes costumbristas, surrealismo y un neorrealismo urbano poblado de mujeres que dan vida a personajes que se hacen fuertes en su debilidad, que huyen de sus terribles realidades cotidianas buscando una vida que les brinde la libertad física y emocional que los hombres, generalmente, les han negado. Como la protagonista de Volver (2006), Raimunda, en interpretación de Penélope Cruz, que afronta con improvisado tesón un trágico círculo vital en el que  Irene, su madre (Carmen Maura), va a volver, de entre los muertos, para cerrar un círculo de existencias malogradas, traiciones, desengaños así como de reencuentros. El film se abre con una magnífica secuencia, un travelling al ritmo de una zarzuela en un cementerio, donde las mujeres limpian las tumbas y se suceden los títulos de crédito. La supremacía vital de lo femenino sobre lo masculino, pero también la entrega a éste, en contextos rurales. El humor negro recorrerá toda la película, bajo la mirada humanista y sensible del director, enamorado de unos personajes que han hecho de su cotidianeidad diaria una forma de supervivencia, de resistencia a las desgracias de las que son víctimas. El viento solano, citado varias veces, cobra un protagonismo metafórico con sus presagios de historias de fantasmas, locura y muerte, temas tratados, no obstante, con constante ironía humor y calidez en ese microcosmos femenino en el que las preguntas tendrán progresivamente respuestas, vía una solidaridad entre mujeres que deben reinventarse ante las circunstancias. Círculos existenciales que se descubren concéntricos y soledades, las que viven todas las protagonistas, que se difuminan cuando las confesiones se van abriendo paso en esos personajes con la sensibilidad a flor de piel, con el peso de un pasado que condiciona sus vidas, maravillosamente interpretados por el elenco protagonista: Penélope Cruz, Carmen Maura, Lola Dueñas, Blanca Portillo y Yohana Cobo. Esa mezcolanza de drama y comedia, que define el mejor estilo de Pedro Almodóvar cobra en esta película una intensidad especial, con no pocas connotaciones líricas y poéticas brillantemente fotografiadas por José Luis Alcaine, en esos retazos de vida que son al mismo tiempo, manifestaciones de amor que une el destino de las protagonistas de esta magnífica película. Muy recomendable.  



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