jueves, 6 de abril de 2017

Shutter Island, de Martin Scorsese

Shutter Island (2010) es una adaptación de una famosa novela de Dennis Lehane (autor a su vez de Mystic River, adaptada al cine por Clint Eastwood), en la que se plantea cómo un detective que investiga en un psiquiátrico la desaparición de una interna descubre que él mismo, en realidad, es otro interno que se ha inventado su propia realidad, un rol que le hace olvidar las terribles circunstancias que le sumieron en la locura. En manos de Scorsese, el sugerente material literario adquiere una plasmación cinematográfica vía un excelente diseño de producción obra de Dante Ferretti, en la que diversos géneros se entrecruzan, desde el thriller hasta el cine fantástico con evidentes referencias fílmicas en el metalenguaje narrativo propuesto por el famoso director:  ahí están Kubrick (El resplandor),  M. Night Shyamalan (El sexto sentido), Samuel Fuller (Corredor sin retorno), Adrian Lyne (La escalera de Jacob) y  Alan Parker (El corazón del ángel), entre otras; de hecho, esta última película, excelente y algo olvidada guarda no pocos paralelismos con Shutter Island: difícil olvidar a Harry Angel gritar, al descubrir que el asesino al que persigue es él mismo, ese desesperado "Yo sé quién soy". Aún más influencias, en este caso estéticas, en la fascinante recreación fantasmagórica de la isla y el sanatorio, se encuentran ubicadas en el cine de terror de serie B de la Universal y no muy lejos la propia Hammer de su tiempo. El único problema, en esta fastuosa convergencia de influencias visuales, es el pulso narrativo de Scorsese, muy deteriorado en esta última e irregular etapa de su filmografía, polarizando a la crítica especializada. Excelente era El lobo de Wall Street, que parecía recuperar al Scorsese de Uno de los nuestros y muy irregulares han sido Infiltrados, Gangs of Nueva York y sobre todo Silencio, su última película, un proyecto anhelado por el director durante muchos años. No obstante de todo ello, un buen film, algo arrítmico en el dominio de esos tempos al servicio de un misterio, un desasosiego fílmico que se aleja del crescendo que hubiera beneficiado a la compleja narración al servicio de un drama en el que la locura en el personaje que interpreta magníficamente Leonardo Di Caprio está constantemente sugerido desde la primera escena. Pero qué lejos parece estar el Scorsese magistral de Malas calles, Taxi Driver, Toro salvaje, Uno de los nuestros, Casino...  películas que han convertido al famoso director neoyorquino en un clásico de la historia del cine. 

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