domingo, 19 de marzo de 2017

Juego de lágrimas, de Neil Jordan

Fergus (Stephen Rea) es un voluntario en el Ejército Republicano Irlandés. Él y su banda raptan a un soldado británico (Forest Whitaker) y durante el tiempo que transcurre su cautiverio, la relación entre ambos se intensificará hasta el punto que el soldado le arranca a Fergus la promesa que en caso de que muera, él cuidará de su novia Dil (Jaye Davidson). La búsqueda y conocimiento de Dil por parte de Fergus abrirá un juego de ambivalencias, sentimientos, romanticismo,así como de rendenciones anheladas por el protagonista, víctima de sí mismo, de abrazar causas equivocadas y de un complejo de culpa que le sume en una ceguera en la que el amor aflora esquivando la realidad, hasta que estalla la tragedia y en un final inspirado en PickPocket, de Bresson, que cierra la película, Fergus alcanza el perdón, su propio perdón, vencidos sus problemas de conciencia y quizás los últimos resquicios de prejuicios morales ante la verdadera sexualidad de Dil. 
Juego de lágrimas es una intensa película romántica, vestida de drama, ganadora del oscar al mejor guión original obra del propio Neil Jordan, tras ser nominada a seis oscars en el año 1993. En el año de su estreno, lejos aún las posibilidades de spoiler a través de la web, muchos espectadores se sorprendían, al igual que Fergus, de la verdadera naturaleza sexual de Dil, tal era la caracterización andrógina de Jaye Davidson, que mereció una candidatura al oscar. En una célebre escena que marca un climax derivado de la sorpresa, la perplejidad, las lecturas  sobre la ternura intensa y el apasionado romanticismo de Fergus y Dil cobran más lecturas, más matices y mayor complejidad en un escenario marcado por la violencia inútil y sinsentido del terrorismo. Fergus es esa persona que parece haber estado toda su vida en el lugar equivocado, defendiendo causas equivocadas y aún más alejado, en sus convicciones y precariedad ideológica, de la violencia que lo persigue. Neil Jordan introduce con sutil estilo narrativo la necesidad del protagonista de ser quién realmente es, una persona sensible en un contexto brutal; alguien cuya ternura abre paso a los sentimientos que Forest Whitaker hace aflorar para sobrevivir; sentimientos que  Dil anhela en su soledad; sentimientos, al fin, que Fergus necesita exteriorizar para ser él mismo. 
Extraordinaria película, representa la esencia del cine de Neil Jordan, siempre poético, exploratorios de esos ámbitos que surgen de la conciencia herida de sus protagonistas, rozando lo onírico y con personajes que intentan sobrevivir a sí mismos, a sus propios destinos. No se la pierdan.     

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