viernes, 27 de enero de 2017

Patético

Patéticos, ridículos, esperpénticos, esos politicos catalanes en el Parlamento Europeo, haciéndose el peor de los favores a sí mismos y a la causa que con tanto ahinco defienden, a pesar que los/as ciudadanos/as catalanes/as no parecen, a tenor de todas las últimas encuestas de opinión en Cataluña, sentirse tan identificados con ella. Pero asi es la política: los objetivos propios, por encima de todo y de todos. Y si hay que gastar una millonada en un viaje como el que se ha realizado, se gasta y en paz, recortes o no recortes al resto de los ciudadanos; ambulancias o no ambulancias; niños o no niños que fallecen por ausencia de estas últimas. Patético, estamos de acuerdo. Tan patético como otro político bastante más conocido, asegurando que la gotas de lluvia permitirán finalmente que la tarifa eléctrica se abarate sustancialmente. Patético, en efecto, que nos traten, estos políticos, como si fuéamos niños de cinco años, por más que éstos sean más inteligentes que la mayoría de los adultos; "¿Que si no entiendo estas explicaciones?, ¿bromea?; las entendería un niño de cinco años", decía Groucho Marx en una de sus películas, para añadir, a continuación: "¡Todos a buscar a un niño de cinco años!". Habría que buscar a uno, urgentemente y en consecuencia, para que nos explicara por qué en una Comunidad Autónoma, de nuevo los políticos, hacen oídos sordos a miles de personas de toda clase y condición que se manifiestan, unidos en la mejor de las causas comunes, en todas las provincias, denunciando los recortes en la sanidad pública. O habría que buscar a dos niños de cinco años, cuanto menos, para entender cómo es posible que la capital de España se haya convertido en una de las ciudades más sucias de Europa y que su actual máxima responsable se limite, ante la abundancia de criticas a su  absoluta inanición ante la falta de gestión al respecto,  a llamar, literalmente, guarros a sus ciudadanos. Patético, estoy de acuerdo. Como el rostro de todos y cada uno de esos banqueros, condenados a prisión, por utilizar el dinero público para el rescate de su banco, para fines tan personales como jubilaciones multimillonarias. Patético como el rostro de granito de Bárcenas. O los rostros de esos energúmenos pateando salvajemente a una chica. Aunque no sé si tanto como el de un ex actor que vive en Cuba justificando de la forma más torpe y vil dicha agresión. Pero para rostro patético, el de Trump y su proyecto de muro kilométrico. Qué lejos parece quedar aquel muro de Berlín derruido a martillazos como símbolo de una nueva era. No debemos olvidar que en definitiva, han sido los propios ciudadanos norteamericanos los que han dado con su voto y consentimiento carta blanca a este muro de la verguenza. Y conviene recordar,  para los más desmemoriados, que en España también tenemos el nuestro. En fin, bienvenidos/as al mundo de las ideologías. Pasen, si se atreven y están mal de la cabeza y vean....  

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