lunes, 26 de septiembre de 2016

From Hell

En el 2000 se publicó en España, en un solo volúmen, From Hell, la novela gráfica del guionista Alan Moore y el dibujante  Eddie Campbell, aparecida por entregas, en diferentes publicaciones entre los años 1993 y 1997. Absoluto hito en el mundo del cómic y más que lamentable adaptación cinematográfica en el año 2001, la premisa que articula Alan Moore, una disección al mito de Jack el Destripador, es sólo el hilo argumental de un calidoscopio que analiza en profundidad la sociedad victoriana de la época y que transporta hasta la actualidad al despiadado Sir William Withey Gull, médico de la reina, el asesino que irá perdiendo la razón y dejando un reguero de cadáveres a su paso, dando pie a la construcción de la más famosa de las leyendas urbanas asociadas a los Psycho Killer. La investigación de la policía permitirá desplegar personajes históricos como Oscar Wilde, Aleister Crowley, William Butler Yeats, James Hinton, Joseph Merrick ("El Hombre Elefante"), y a Buffalo Bill, entre otros. Gull / Jack el Destripador realiza un viaje por los suburbios londinenses en el que va perdiendo por completo la razón y transformando la pesadilla en un viaje iniciático que le permite visionar la sociedad futura y de paso, la transformación de los valores sociales de la Inglaterra victoriana y la extinción de la élite londinense, la única sociedad que éste comprende y en la que su rol tiene sentido. El futuro no es sólo el olvido de una época, sino además el desplazamiento, la destrucción de sus protagonistas hacia el vacío. 
El guión es un prodigio absoluto, partiendo de base documentales y utilizando toda suerte de tesis en torno al famoso asesino, la desesperanza y el fin de toda una sociedad impegna todo el relato, convirtiendo Londres en ese infierno de contrastes sociales acusados. Los diálogos resultan una introspección profunda a la psicología de los múltiples personajes y premonitorios del destino final de cada uno de ellos. El trazo de Eddie Campbell es a su vez excepcional: dibujos construidos sobre la acumulación de trazos linales, a veces toscos, siempre oscuros que conforman a los personajes, el paisaje, la ciudad, un feismo muy elaborado, premeditado para acercarnos al infierno, donde todos los protagonistas van, inevitablemente, en mayor o menor medida, a quemarse.  
Es una de las obras capitales del cómic, más que desmitificadora, terrible a través de un realismo imaginario. La tesis de Alan Moore parece sostenerse en las premisas que la realidad, interesadamente oculta, a veces marca en fin de una época, de una sociedad, de una moral que dejan paso a otras realidades, no menos trágicas. Peleles, en definitiva, que creen moverse en una realidad inmutable y que sólo son títeres de su tiempo. No se pierdan, en tal sentido, los diálogos con Buffalo Bill y el viaje alucinado, in crescendo, hacia esas visiones de un futuro incomprensible de William Gull. Imprescindible. 

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